Y poco a poco en grises se convirtieron tus arreboles, tal vez cargados de tristezas.
Podrian contrastar con tu azul claro, pero se familiarizan con la luna que a pesar de no ser triste es solitaria en el cielo, donde aun las estrellas no se han dignado[tal vez] a aparecer.
Y es que rastros de la gran luminosidad aun quedan a lo lejos en un invisible horizonte, donde todavia se divisan felices las ultimas rosaceas nubes del atardecer.
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